lunes, 28 de febrero de 2011

Dice en el calabozo de la ciudad donde naci.


Otra vez me privan de la libertad.

Ahora es fácil para mí decirlo pero en el momento, casi sin darme cuenta,  tenía puestas las esposas reglamentarias y sentía el peso de la opinión pública, el dedo acusador y la mentira de la democracia.

 Solo pedaleaba en la bicicleta, bajo el sol de verano por calle Marcos Juarez en en busca de algunas cosas que había olvidado en casa que para mí eran de importancia, cuando en un momento sentí la sirena del miedo.  Los perros abajo, palos en  mano, caras de represión, aliento de  bestias, la sonrisa burlona y la ignorancia : "que venía fumando", nada, le contesto que fumo armados, cigarrillos armados, y que no tienen  filtro, que son mejores porque no contienen tanto veneno,  que por eso los agarro como si fuera un porro, pero que no era un porro :" si señor, no señor", "esta  cansado que se apoya así en la camioneta", "parate bien carajo", "que venía fumando", "sacate todo lo que tenes en el bolsillo", no tenía nada y tampoco tenía remera pero me llevaron igual. "¿tene algún problema vo que hace así, con el cuello... ta seguro, algo con el loquero, algún problema psiquiátrico?"- Debo confesar que por un momento temí.

De repente me vi otra vez dentro de la tumba, los dedos pintados, los giles, que se creen vivos, el castigo por ser libre, ocupar un lugar y hacerse respetar por los "chori",  pero bueno, al fin, descalzo y practicando un poco de yoga que los demás miran con respeto  decidí invocar al espíritu de Roberto Arlt y fue ahí que me di cuenta de todo. Ahí dentro también tenía amigos y los tenía que ir a saludar y  compartir un rato con ellos, un poco de comida chatarra, unas horas muertas, unas noches duras eso que al  fin y al cabo compartimos.

Esto fue lo que saque de ese lugar, estos son los escritos que consuelan a los presos, pero los nombres no valen aunque hay muchos, los nombres, que nadie se acurde de ellos cuando esta fuera , que nadie se le ocurra escribir su nombre en las paredes chorreadas de marrón caca por los mecheros de papel higiénico por que las paredes llaman.


Madre te amo.
  
Acá estuvo el cordobés. 

“Los rompe tangas del barrio Carlos Pellegrini”. 

Virgen ayúdame.

“porteño pito pequeño”

Policía verdugo.

“el mejor policía es el policía muerto”

Cabo dale que acabo.

Este lugar es un reflejo de tu interior.

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