Una mañana cualquiera en Cuzco. El inti amarilleando los adoquines, las personas en su afanosa y cotidiana carrera por llegar hacia alguna institución, la universidad, el trabajo, el mercado, ¿el final del camino?, "todos los caminos conducen al chaparral", dice matus, el brujo yaki, lo importante es que el camino tenga corazón.
A la derecha, miro y después veo, un momento irrepetible, una instantanea que habla por si sola, el papacho camina con el chulo porque hay sol pero esta fresco en procuradores, lleva los brazos cruzados y escucha con atención, piensa, medita cada palabra. Estan serenos, pueden dialogar. Dos culturas, dos razas, un mismo camino, un camino con corazón.
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