miércoles, 29 de febrero de 2012

Guerra fresca.


Todos los seres sociales tenemos una dualidad, puede ser el  bien y el mal, el yin y el yang, la energía positiva y la negativa y así hasta pasar por las diferentes religiones y culturas  que hay en el planeta tierra. Estas energías que se complementan y no viven una sin la otra a veces se materializan en mi cuerpo en dos fundamentalistas peligrosos.
 Por un lado un tío fachista, un nazi, un fuckin militar que nos dejaron como legado las sucesivas dictaduras militares en Latino américa y que nos introducieron en el microchip en nuestra más tierna infancia . La televisión, la escuela, las diferentes culturas punitivas y la constante colonización yankee a través de los nuevos medios de comunicación o Tics hicieron el resto o en realidad siguen haciéndolo.

Pero también hay un Soviet, un obrero, un anarquista que trabaja  en el constante anonimato, un luchador, un crítico despiadado que sueña con una imprenta propia en el fondo de casa para expandir  "la idea", para crear conciencia, un ser inagotable que se re inventa y que no para de crear nuevas estratagemas,  todo sea por ganar mas y mejores espacios de libertad dentro del cada día más tambaleante sistema capital.

Son las dos de la tarde  en Cuzco. Suenan las campanas de una iglesia cercana, hay alguna fiesta, las palomas vuelan espantadas y se posan sobre el techo de mi habitación, están excitadas como una vecina que barre la vereda en una mañana soleada,   son un  virus en Lima, "lo vi por la tele" en una fonda, mientras almorzaba. He caminado toda la mañana buscando alguna foto que no encontré y mientras estoy tirado descansando la veo. Las dos remeras recién lavadas, dos de los disfraces que utilizo todos los días para salir ala calle. A veces el facho usa la roja y otras veces el rojo usa la negra, todo es una cuestión de estrategias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario