jueves, 23 de febrero de 2012

Periodista clandestino. Villa imperial de Potosí, bolivia.
























Skavio Papacho, fiesta san juan de dios.



Sigo una morenada, van bailando por las calles del centro, en los alrededores del mercado central,  toman, beben o skavian hombres y mujeres. Los musicos se mueven solo con cerveza, la toman del pico como cuando se carga gasolina en un surtidor,  de esa manera trabajan sus engranajes, soplan tubas trompetas y oboes caminando a 4000 metros de altura.
 No quiero andar sacando muchas fotos porque aqui las personas no tienen ganas de aguantar chingaderas de un gringo periodista. Me meto entre la gente y todos estan  tomando singani, una aguardiente de uva elaborada en bolivia en el gran Chaco, frontera con Salta, un músico de otra banda que ahora descansa me convida un vaso que debo terminar fondo blanco, tambien me he tomado unos tragos de ron en otro combite y mezclo pero esta todo bien porque se viene el inverno rudo. Por la vereda pasa una energía especial, un humano que va chequeando la fiesta  como observador, un sabio con un aguayo limpio y bonito, blancos los pantalones, invisible, impecable,  las manos cruzadas , el sombrero protegiendo las reflexiones, los recuerdos quizás de una fiesta igual pero cuando el era un niño. Hoy todo ha cambiado, un trago de alcohol puro lo traslada hacia atrás, cuando la villa resplandecía en plata y oro.

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