A veces llegábamos a pueblos donde no había lugares para tocar música y entonces la policía no quería vernos vagabundear por ahí, así que debíamos buscar ocupaciones de los mas variadas, en este caso se trataba de desmalezar con machete o recolectar granos de café. Jornada de ocho horas bajo el caluroso y húmedo sol de la selva y una incesante nube de mosquitos por cincuenta bolivianos por día y dos platos de comida.
Este vídeo muestra un pequeño pedazo de un proceso importante en la consolidación de un músico Latinoamericano , colocarse en las botas de los pueblos que representa.
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